lunes, 11 de noviembre de 2013

La maldición

Esta idea de la que voy a hablar ahora no es nueva. De hecho, me di cuenta de esta curiosidad hace mucho, pero creo que es la primera vez que la cuento.

Lo que sucede conmigo es algo muy curioso, y le di el título de 'maldición' porque se puede pensar como una, o solo porque suena bien.
Voy a ir al punto: todos los chicos que me han gustado, al poco tiempo de que empezaran a gustarme, consiguieron novia, se enamoraron de alguien más, o encontraron a una bonita chica que estaba interesada en ellos. Llegué a esta conclusión luego de analizar todos mis fracasos amorosos. Creo que nunca mencioné que jamás viví un romance propiamente dicho. Me han gustado chicos, quiero creer que he llegado a enamorarme, pero nunca nadie me correspondió, y pensando en esto me di cuenta de lo que mencioné más arriba.

No sé si considerarlo un don que me convierte una especie anormal de Cupido, o una maldición que me da la habilidad de hacer que la gente se enamore, pero a costa de mi propia felicidad y al precio de mis lágrimas. Porque no voy a mentir, es algo que siempre me generó dolor, cómo ver que la persona que llegó a provocarme esa corriente eléctrica (que mencioné en otra entrada) se enamora de otra. De por sí, creo que es algo que le dolería a cualquiera. Pero imaginen pasar por eso seis veces seguidas. Auch.

¿Seis veces? ¿Te gustaron seis chicos? Sí. Sé que suena feo, y es algo que hasta a mí me molesta, pero es un hecho. Es algo que inevitablemente pasa cuando tenés que olvidarte de cierta persona.
Seis veces pasé por ese horrible proceso en el que primero me fijo en alguien hasta que llega a gustarme; sigue la tortura de tener que vivir con esa sensación en silencio porque lo único que puedo hacer es observar de lejos ya que es lo máximo que mi autoestima me permite; después de un tiempo aparece aquella tercera persona, y es ahí cuando de a poco intento alejarme, intento olvidar. Intento sentirme feliz por la persona que me gusta, porque posiblemente encuentre el amor, pero ¿y yo? "Ahí vamos otra vez", me digo a mí misma. Y me rindo. Aunque nunca haya intentado nada como para decir que me rindo.

Podría hacer de esto un negocio. Imaginen: "¿Buscás tener novia? No hay problema. Lo único que tenés que hacer es enamorarme, y después es solo cuestión de tiempo para que alguien entre a tu vida. ¿Que qué pasa conmigo? No te preocupes, el dolor es parte del oficio. Ya estoy acostumbrada."

Puede sonar muy estúpido y paranoico, pero realmente es un hecho. O quizás lo pensé tanto que ya me volví loca, pero de eso se trata el blog. El punto es que quise contarlo por primera vez. Eso es todo.