Y te soñé.
Te soñé.
Te soñé después del deseo de una amiga.
Detrás de mí, soñé que te escuchaba; que escuchaba una voz que solo oí una sola vez, pero que era tuya y con eso bastaba.
Te soñé abrazando cabellos dorados y me soñé buscando soporte.
Me soñé queriendo desaparecer.
Me soñé a tu lado, sintiendo tu cuerpo frío.
Y me soñé escondiendo el rostro detrás de mis brazos mientras mis piernas protegían mi cuerpo.
Pero lo curioso fue, al final del sueño o de mi memoria,
Que te soñé, te descubrí en mis sueños, mirándome.
Quizás admirando tristeza, quizás preguntándote cosas.
Pero me mirabas.
Así fue como te soñé.