domingo, 15 de junio de 2014

Al abrir la ventana que golpea el viento veraniego, llega desde algún lugar el canto de los pájaros.
Dejo a un lado el libro que leía y me río preguntándome de dónde vienen.
Eran las tres de la tarde y yo seguía con los ojos vendados.
El mundo es más fácil de lo que parece, yo soy la complicada, y nadie me entiende.
Nadie visita esta casa alejada de la vista y de la ciudad en medio del bosque.
"¡No me mires a los ojos!"
Se me congeló el corazón.
Me acostumbré a estar sola.
Me resigno a observar solo "cosas".
¿Puedo al menos añorar el mundo que solo conozco a través de historias?
Las fantasías que crecían y resonaban en mi interior empezaron a sonar en el mundo.
Para cuando tú, que me enseñaste un futuro extraordinario, te vuelvas a perder, estaré esperando aquí.
El viento veraniego vuelve a sacudir hoy la capucha de la ropa que me regalaste.

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